No existe un precio único, y publicar uno sería engañarlo. Acá le explicamos de qué depende la propuesta, qué incluye el servicio y cómo pedir la suya.
No publicamos una lista de precios porque no existe una sola: cada propuesta se arma sobre la operación real del negocio. Estos son los factores que la definen.
No es lo mismo un comercio que recibe cheques de vez en cuando que una distribuidora que los recibe todos los días. El volumen cambia la propuesta.
Una concesionaria, una inmobiliaria, un mayorista y una farmacia tienen perfiles de riesgo y de ticket distintos. La propuesta se arma sobre el suyo.
Un punto de venta o veinte. Un cajero o un equipo por turnos. Con app, con call center o con la plataforma web. Eso también pesa.
Antes de hablar de números conviene saber qué se está comparando.
Consultar un cheque no es un evento excepcional: es parte de la rutina de caja. La propuesta contempla su operación tal como es, no una cantidad de consultas sueltas.
WhatsApp, call center, plataforma web y app móvil. Sin horario de oficina y sin turnos de guardia: el comercio que vende un sábado a la noche necesita respuesta un sábado a la noche.
Es lo que distingue el servicio de una simple consulta. Si un cheque autorizado se protesta, usted recibe el valor total cumpliendo los requisitos. Ver la garantía.
Sin costo. Buena parte de los cheques que se rechazan no es por falta de fondos sino por errores de forma al recibirlos: eso se corrige entrenando a quien los recibe.
Qué vende, en cuántos puntos, qué proporción de sus cobros llega en cheque y cómo trabaja su caja hoy. Cinco minutos de conversación alcanzan.
Sobre esos datos, no sobre una tabla genérica. Si algo de su operación hace que el servicio no le convenga, se lo decimos.
La propuesta se entrega completa y por escrito. Sin letra chica y sin costos que aparezcan después.
Cuéntenos cómo funciona su caja y le armamos una propuesta a la medida. Si no le conviene, se lo decimos.