Reservas, entradas, cuotas y cánones de arriendo. En un negocio que cobra antes de entregar, el cheque es el único respaldo durante meses.
El negocio inmobiliario cobra por adelantado y entrega después. Esa distancia es exactamente donde vive el riesgo.
La reserva y la entrada se pagan mucho antes de que exista escritura. Durante ese tiempo el respaldo de la operación es, literalmente, un cheque.
Una entrada protestada no es un contratiempo administrativo: descuadra el flujo de una obra o el cierre de un mes completo.
Reservada la unidad, deja de ofrecerse. Si el cheque se cae semanas después, usted perdió el dinero y también las oportunidades de venta de ese período.
La reserva, la entrada, las cuotas y el arriendo. Cada uno se cae distinto.
Es el primer cheque y el que menos se verifica, porque «es poco» y porque nadie quiere incomodar a un comprador entusiasmado. También es el que más se cae.
El monto fuerte. Se recibe contra promesa de compraventa y, si se protesta, hay que deshacer un acuerdo ya firmado y volver a ofrecer una unidad que estuvo bloqueada.
Cuando la constructora financia directo y recibe cheques a futuro, un cheque caído no aparece solo: suele avisar que los siguientes vienen igual.
En administración de inmuebles, el cheque del arrendatario sostiene la relación con el propietario. Si rebota, el problema no es solo el mes: es la confianza del dueño.
El orden es todo: primero la respuesta, después el compromiso.
En la oficina, en la sala de ventas o en la obra. La operación comercial no cambia en nada.
Por WhatsApp, call center, plataforma web o app. Se envían los datos del cheque y el documento del girador. La respuesta llega en minutos.
Si el cheque se autoriza, recibe un código de garantía que se anota al reverso. Recién entonces se bloquea la unidad y se firma.
Cumplidos los requisitos de la garantía, usted recibe el dinero. La unidad vuelve al mercado sin que le haya costado el cheque.
Cuéntenos cómo cobra reservas, entradas y cuotas. Le armamos una propuesta para su operación.